sábado, 5 de julio de 2008

La búsqueda de Fulvio

Después de haber caminado tanto, el joven Fulvio cayó en la cuenta de que poco le serviría seguir buscando la respuesta a aquella pregunta. Inmediatamente se detuvo, miró hacia atrás sin creer cuánto había recorrido sin siquiera obtener la más mínima pista.
Era un camino angosto que finalizaba en una sierra, diversas raíces cruzaban sobre el, poco pavimento, incompleto en su armado.
Decidió tomarse un pequeño descanso y la fortuna le brindó a pocos minutos una antigua taberna al costado del camino.
Típica pulpería antigua cuya fachada estaba perfectamente conservada con paredes de medio metro de espesor construidas de ladrillo. Una amplia barra y mesas de madera nativa, hacían del interior un lugar sumamente acogedor, donde en el fondo aún se conservaba cual cáliz de iglesia, un gallodromo donde seguramente se habrían acumulado la fortuna y la desdicha de muchos trasnochados.
Dos hombres acompañaban la expresa soledad del cantinero, tres botellas ponían música al silencio.
-Tiene un café- pidió tímidamente el joven.
Los dos hombres se esforzaron en levantar las cabezas de sus brazos para mirar al intruso. El que más cerca se encontraba de la puerta, luego de algunos segundos, logró enfocar su mirada y preguntarle:
-¿Conoce a Abundio Jonás?- preguntó.
-No, no lo tengo para nada- respondió desmotivado.
-Yo tengo la respuesta- contestó desde el fondo un hombre arrugado y de baja estatura, cuyos zapatos gastados delataban un interminable caminar; Fulvio miró los suyos, fue entonces cuando comprendió que algo en común había entre ellos.
-¿Quién es entonces?- replicó.
- Era un explorador, el hombre que descubrió la fuente de la libertad-
- Pasame otra botella negro- suspiró el segundo escolta del tablón.
- Dicen que la halló en la cima de una sierra al final del camino. Tardó semanas en subir, enfrentó miles de dificultades, luchó contra bestias salvajes del monte, se quebró varios huesos en el intento, hasta que finalmente logró verla y tocarla. Quiso mostrárselas a los hombres pero nunca volvió a bajar.
-¿Porqué?- preguntó Fulvio.
-Porque se dio cuenta que no podía llevársela consigo-
Cabizbajo el joven cerró la puerta de madera, y regresó a su hogar.

5 comentarios:

carito dijo...

un honor seguir acompando a este ARTISTA!! felicitaciones santii.. sgeui poniendole color al silencio

exitos y una sonrisa

el duvo dijo...

que debut señor santino!! excelente... gsutó, gustó mucho. como para pensarlo un rato.. sabemos que es el primero.. que no sea el ultimo te pido. abrazo

loitt dijo...

SANTINOOO MUY BUENO QUE NO SE CORTEEE

Negro dijo...

Muy bueno Beast...
Comparto con el Duvo: que no sea el utlimo...
En serio, muy bueno...

el duvo dijo...

escoo... me di una vuelta un rato.. estoy para otro cuento ya eh..